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Buena fortuna... mala fortuna ( Ankyara )

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Buena fortuna... mala fortuna ( Ankyara )

Mensaje por Ashton Rake el Sáb Jun 11, 2011 12:05 pm

Olympus City, una de las más grandes metrópolis que existieron, sus numerosos edificios se alzaban elegantes, orgullosos de formar pare de un lugar que era conocido como ejemplo de prosperidad y riqueza la cual probablemente muchos otros envidiarían ya que incluso estaba considerada como una de las ciudades más seguras, de manera que los habitantes podían recorrer las calles prácticamente sin ninguna preocupación, solo dedicándose a disfrutar de sus pacificas vidas.

Hoy no queda rastro de lo que alguna vez fue, luego de que esta catástrofe diera comienzo, se deterioró a un paso realmente acelerado y no solo porque la mayoría de las personas que residían en ella murieron durante los primeros días, incluso las edificaciones, que por lo general quedan por mucho tiempo como muestra de la majestuosidad de una civilización se encontraban en un estado deplorable. Algunas sufrieron daños con los numerosos accidentes ocurridos a causa del pánico que se apoderó de la multitud, otros simplemente “envejecieron” de manera prematura, lo mas seguro que por culpa de toda esa podredumbre en el ambiente.

El caso es que en este momento, caminar por alguna de las tantas calles o avenidas de Paradise City, puede considerarse como un acto suicida o como menos un tanto temerario, ya que detrás de esa aparente paz y silencio sepulcral yace un inminente peligro que acecha a cualquiera que se atreva a hacerlo. Pero para aquellos que lograron sobrevivir hasta ahora, en ocasiones no queda ninguna otra opción que arriesgarse, después de todo es uno de los lugares en los que se pueden conseguir víveres, negarse a entrar también es una manera de aceptar la muerte.

La lucha por la supervivencia es precisamente el motivo por el que en este momento, una figura que viaja en solitario, se desplaza por alguna de las avenidas principales con movimientos que intentan ser lo mas sigilosos posible, caminando con paso lento, pero bastante firme y manteniéndose al centro de la calle ya que aun cuando se expone a ser visto, considera que es la mejor manera de saber si algo o alguien se acerca hacia él. Se trata de un hombre, el cual tiene la tez bastante bronceada, seguramente por pasar una buena cantidad de tiempo a la intemperie, tiene el cabello largo, el cual llega casi hasta la altura de sus hombros, es considerablemente corpulento y viste con ropajes sencillos, una camiseta sin mangas de color claro y un pantalón oscuro bastante holgado y de tela resistente, además de unas botas gruesas y colgado de una cinta que le cruzaba por la parte frontal del pecho una especie de saco de lona. En su silueta resalta un objeto que porta en la mano diestra, se trata de un arma cortante que a primera vista da la apariencia de ser un machete, pero menos largo y más pesado.

El sujeto de cabello castaño se mantiene en alerta, quedándose expectante cada que algún sonido rompe el silencio, esperando siempre lo peor pero deseando que no ocurra, después de todo, entre menos energías tenga que gastar ahora, más reservará para el largo camino que le queda por delante, el de una vida que espera sea larga.

En la distancia que lleva recorrida, aun no ha encontrado un lugar en el que crea que podrá abastecerse, unos dan la apariencia de ya haber ido suficientemente saqueados, otros los ha vaciado el mismo y unos más están tan llenos de escombros que aventurarse en ellos es agregar una dosis de peligro extra e innecesaria al recorrido.

Finalmente, llega a un punto en el que no había estado hace ya bastante tiempo, lo reconoce por el letrero ya oxidado y a punto de caerse que se encuentra en uno de los edificios, “Tiffany's” se trataba de una cafetería situada más o menos cerca de donde solía vivir, al cual acudía a menudo en las semanas anteriores a la catástrofe para tomar el desayuno antes de ir a su trabajo. Por su experiencia sabía que lugares como ese, en el que normalmente se encontraban varias personas reunidas solían ser algunos de los más peligrosos, por lo que aquel local no parecía su mejor elección para buscar víveres, pero si su memoria no le fallaba... y estaba seguro de que no era así pues se preciaba de tener una particularmente buena, si se adentraba en una de las calles, solo cien metros más, encontraría un pequeño almacén, una especie de mini super que aun no visitaba y seguramente la mayoría de los otros sobrevivientes tampoco pues generalmente era mejor evitar los sitios estrechos como esa calle.

Pero en este momento no tenía demasiadas opciones, debido a que su reserva de alimentos era prácticamente nula y por otra parte, prefería no tardarse demasiado explorando, era mejor que la noche no le alcanzara dentro de la ciudad, así que decidió ir hacia allá. Efectivamente no pasó mucho antes de que llegara frente a la entrada de la tienda, la cual tenía una puerta conformada solo por un marco de madera ya que el vidrio que solía estar fijado a este se encontraba completamente roto. Un vistazo al interior, reveló que todavía había un buen volumen de objetos en las estanterías y que cerca de la puerta no había señales de algún cadáver que pudiera comenzar a moverse de repente, así que sin pensarlo demasiado se dispuso a entrar.

De inmediato trató de buscar la comida enlatada, que contuvieran los recipientes metálicos era lo de menos, a estas alturas no podía ponerse exigente, solo se aseguró de que la caducidad aun no fuera rebasada, calculando en base a la fecha en que el creía que era la actual, pues no llevaba un registro exacto. Metió en el saco lo que consideró que podría cargar sin que afectara demasiado su velocidad en caso de que tuviera que correr, a parte de la comida, solo agregó una botella de whisky que colocó arriba de las latas para que no se rompiera fácilmente.

Solo faltaba algo más y aun cuando le daba recelo tomar aquel objeto, pues se encontraba detrás del mostrador, un sitio en el que no podía ver y que sería un muy buen escondite para algún zombie, resultaba de mucha utilidad, así que se arriesgaría, se trataba de una linterna y algunos paquetes de baterías para la misma.

Rodeó el mostrador con bastante cautela, mirando hacia los lados, para asegurarse de que no se acercaba algún no muerto antes de colocarse tras aquel obstáculo, después de todo, al no recorrer el almacén en su totalidad, no sabía si en las partes mas recónditas de este habría alguno que aun no notara su presencia o peor, que se encontrara al acecho esperando que se acorralara como ahora. Luego llevó sus ojos de color celeste a revisar minuciosamente el suelo tras el mostrador para comprobar que estaba despejado, todo marchaba demasiado bien...

Como una ironía del destino, cuando esa idea cruzó por su mente, los anaqueles de los que tomó cosas, comenzaron a rechinar un poco y en el momento en que echaba la lampara y las baterías dentro de su especie de mochila, se vencieron, probablemente por el cambio en la distribución del peso. El ruido que hicieron al caer las latas que aun se encontraban en este fue por demás estruendoso, causando que él volteara de inmediato para comprobar que efectivamente, un par de siluetas aparecieran, avanzando lentamente hacia él y seguramente no tardarían en que llegaran otras desde el exterior.

En un rápido movimiento cerró el saco, de inmediato lo echó a su espalda para luego apoyar una de sus manos en el mostrador y saltarlo, lo siguiente fue tomar su arma, la cual había colocado sobre la superficie de madera del mueble mientras recolectaba los otros objetos. Al ser corta la distancia, uno de ellos ya estaba muy cerca y no dudó en tratar de sujetarlo, a lo que el hombre reaccionó soltando un golpe con el arma hacia el brazo derecho del zombie, mientras esquivaba hacia ese mismo lado, que era el mas próximo a la salida. El corte no fue suficiente como para arrancar la extremidad de tajo, pero rompió el hueso y ahora esta colgaba desde un poco mas arriba del codo, sujeta por tejido putrefacto.

Pelear cuando podía salir no tenía sentido, era mejor aprovechar que aun no le bloqueaban el paso, así que como quedó de espaldas hacia la puerta, dio un salto hacia atrás, luego se giró para pasar por entre el marco sin tomarse la molestia de “abrir”. Esa elección rápida fue la mejor que pudo tomar, pues tal y como lo pensó, algunos otros provenientes de edificios cercanos ya caminaban en su dirección, era curioso como un lugar podía lucir completamente despejado e infestarse en cuestión de segundos, pero no quedaba tiempo para reflexionar mucho acerca del tema, otros problemas se presentaban y es que la ruta por donde llegó era por la que se acercaban más, así que solo quedaba correr en la dirección opuesta, donde podría pasar entre unos cuatro que se acercaban por las orillas. Esquivarlos no fue del todo sencillo, incluso se vio tentado por un instante a cortar con el cuchillo la correa de su mochila para perder el peso extra, pero logró superarlos sin tener que recurrir a ello, realmente sería fastidioso pasar por todo esto sin tener alguna ganancia, sin contar con que en ese caso debería volver más pronto de lo que quisiera.

El ritmo acelerado nunca era lo mejor para pasar inadvertido, pues sus pasos provocaban bastante ruido al no haber mas fuentes de sonido, incluso se formaba un poco de eco cuando las ondas chocaban con los muros de las desgastadas edificaciones cercanas, lo cual era un inconveniente, pues crecería el numero de los invitados indeseables para la “hora de la comida”.

Recorrió varias calles, teniendo que rodear a causa de bloqueos provocados por automóviles chocados o derrumbes, lo cual le forzó a internarse en la ahora más intrincada red de calles, siempre con una creciente cantidad de perseguidores. Finalmente llegó a otra de las avenidas, aunque seguir corriendo ya no parecía buena idea, a ese ritmo pronto terminaría acorralado... sin embargo, la suerte de este hombre era bastante oscilante, ya que al parecer, en compensación por la mala fortuna de antes, ahora se encontró con la que parecía ser su salvación... de momento.

Se trataba de una entrada de mantenimiento para el subterráneo, pues en donde se encontraba ahora era por donde este pasaba. La situación allá abajo era incierta, nuevamente la cuestión de evitar los sitios con altas concentraciones de gente acudía a su mente, pero estaba entre eso y lo que parecía una muerte segura... la elección era obvia.

No escatimó en fuerza desde el primer intento de abrir, ya que muy probablemente estuviera atorada después de tanto tiempo sin uso y no quería perder el tiempo en tratar varias veces. Definitivamente la suerte estaba con el ya que sin demasiados problemas fue capaz de abrirse una ruta de escape, colgándose de las barras de metal que servían como escalones con una de sus manos, mientras que la otra volvía a cubrir el agujero con la tapa metálica.

El descenso fue fácil, aunque para su disgusto, esas barras metálicas hacían bastante ruido al pisar sobre ellas y la acústica del túnel no ayudaba a que fuera menor, todo lo contrario. En cuanto volvió a tocar el piso, trató de mirar alrededor, pero la oscuridad era demasiado profunda, levantó la mano derecha para pasarla frente a sus ojos y apenas pudo distinguir su silueta... otro inconveniente bastante grande, pero el tenía una posible solución.

-Vaya... con todo lo que me ha ocurrido por quedarme a tomar una de estas. Murmuró medio divertido cuando se ocupaba en sacarla de donde la tenía guardada y abrir el empaque que la contenía, buscar y colocar las batería fue otro reto con la nula iluminación. -Lo peor es que si no funciona tendré que volver a la tienda a cambiarla... concluyó con tono sarcástico para si mismo, o al menos eso es lo que el pensaba, pues quien mas en su sano juicio bajaría a ese sitio. Aunque podría equivocarse, ya que por un momento, le dio la impresión de ver luz, como si otra linterna se hubiera encendido momentáneamente cerca de donde se situaba, así que puso en funcionamiento la suya y giró en dirección a donde creyó que aquello había ocurrido.
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Re: Buena fortuna... mala fortuna ( Ankyara )

Mensaje por Ankyara Youngblood el Mar Jun 14, 2011 9:27 am


Los detalles del día en que la misión de abastecimiento de agua, en un punto conflictivo de la ciudad, se saliera de control a causa del ataque de un muy numeroso grupo de crawlers y howlers, habían quedado atrás. Ankyara sabía que prácticamente todos los integrantes de ese grupo se habían separado en distintas direcciones, y aún ignoraba si alguno seguiría con vida. Llevaba más de un mes vagando por la ciudad en busca de una ruta segura para volver al Castillo de Leight, pero aunque había hallado al menos cuatro caminos, en algún punto se habían complicado por la infestación y había tenido que desistir. Ahora había decidido tomar una ruta mucho más peligrosa, pero sin duda directa, si lograba avanzar por ahí…

El crujir de las pequeñas piedras de escombros bajo sus botas, era sutil y pausado mientras avanzaba por una estrecha pero larga calle, que al estar bordeada de altos edificios quedaba alejada de la luz del sol. La mujer de cabello obscuro caminaba cerca de la pared del lado izquierdo, atenta a cualquier sonido que delatara la presencia de infectados. Sabía cuál era su objetivo, había vivido en esa ciudad toda su vida y la conocía bien, pero además de eso, después de que todo eso comenzará había vagado en ella el suficiente tiempo como para saber sobrevivir en esa nueva realidad, antes de hallar a los Enforcers.

Entonces el sonido de una puerta abriéndose, a unos veinte metros en esa misma calle, la alertó, haciendo que se pegara por completo a la pared, dispuesta a quedarse totalmente quieta hasta averiguar lo que saldría de ahí, escuchando el sonido acelerado de su corazón durante esos segundos de expectativa… era un mal lugar para pelear. En el caso de que sólo uno saliera, podría matarlo rápido, pero seguramente el sonido atraería a más, y tomando en cuenta que estaba a casi la mitad de la calle, verse rodeada ahí, no era opción.

Lentamente una silueta emergió con inseguridad… los brillantes ojos azules de la mujer se abrieron incrédulos antes aquella visión, esa persona estaba viva. Se trataba de un hombre de unos treinta años, pero que claramente estaba más acabado por el tiempo que había pasado escondiéndose entre los escombros. Ella se separó del muro con actitud más relajada, aunque se mantenía en alerta, dispuesta a hablarle al individuo; en situaciones como esa, es obvio que el instinto gregario de los humanos, les insta a agruparse, así que marcharse sin tratar de interactuar no es opción en un mundo dónde no se sabe si algún día volverá a verse a alguien vivo.

Avanzó unos pasos y con volumen de voz bajo, le habló tratando de no asustarlo.

― Hola… ― Pero no funcionó… el hombre se sobresaltó, al tiempo que volteaba apuntándole con un navaja, al parecer aún asimilando la idea de qué quien le hablaba pudiera no estar infectado. Ankyara bajó la vista hacia el arma, y con toda calma de manera arrogante volvió a subirla hasta sus ojos. ― No hagas eso, o tendré que cortarte la mano…

La frase sonaba hostil, la verdad ella casi siempre sonaba hostil, pero la calma en su actitud daba a entender que no era una amenaza real, sino tan solo la “sutil” advertencia de que no había motivo para atacarla, a menos que… fuera un suicida. No pasó mucho hasta que aquel hombre desistió.

― No creí que aún hubiera personas. Han pasado… tres meses, desde que no veía a alguien.

Ella asintió, e iba a decirle que hasta donde sabía si había más humanos en el mundo, pero un sonido a su espalda robó su atención por completo… Al principio de la calle uno de los tipos de zombies que nadie quiere encontrarse jamás, avanzaba a paso lento… acechante… Se trataba de un enorme licker que había detectado el sonido de su muy breve conversación. Que inconveniente momento para enfrentarlo, justo al encontrar a un "novato"… Con excesivo cuidado volteó a ver a su nuevo acompañante, para hacerle una seña apremiante que le hiciera saber que ni se le ocurriera hacer algún ruido… cuando…

― ¡¿Qué es eso?! ― Exclamó asustado.

Genial…” fue todo lo que pensó la antes asesina. Obviamente no hubo respuesta o explicaciones. Al mismo tiempo que la horrible bestia entraba en su frenesí de caza, para empezar a recorrer la calle a grandes zancadas hacia ellos, Ankyara tomó de la ropa a la altura del pecho al individuo, para jalarlo al interior del mismo edificio del que había salido; no era buena idea entrar en sitios así, pero ahora no había opción y al menos la puerta se veía bastante resistente. Con bastante violencia lo empujó hasta que chocó con la pared lateral del interior, para apresurarse a cerrar el portón metálico mientras escuchaba las pesadas patas acercándose, justo al pasar la barra metálica que servía como seguro, éste se estrelló estrepitosamente haciendo temblar incluso el marco que se encontraba bien fijo a la construcción.

― Eso, es un licker. No ve nada, pero nos escuchará respirar a la distancia. ― Le dijo enfadada. ― ¿Llevabas mucho tiempo aquí? ¿Es seguro?

Parecía esperar la respuesta pero eso no detenía sus movimientos, ya que con aplomo se dirigía hacia las enormes escaleras que esperaba, llegaran al último piso. Desenfundó su arma de fuego con la derecha, y tomó su muñeca con la contraria tomando la postura adecuada para disparar si debía, mientras avanzaban; no podían detenerse, esa puerta, por más conservada que estuviera no lo detendría más que unos minutos.

― Llegue aquí antier, la puerta estaba cerrada, y… nada me atacó, así que supongo que es seguro.

Eso no le sonaba suficiente, pero no respondió. El paso por las escaleras fue rápido, aunque se hizo bastante cansado, ya que el edificio que al parecer antes había sido un complejo de departamentos, contaba con quince pisos. Y antes de llegar al treceavo, el estrepitoso sonido de la puerta al ser arrancada de su sitio, les avisó que la incansable bestia corría detrás de ellos, mientras muy a su pesar, el eco de sus propios pasos, resonaba demasiado en toda la construcción.

― ¡No te detengas! Cuando lleguemos arriba te diré lo que haremos.

― ¡Nos alcanzará! ¡Debemos entrar a un departamento!

― ¡No! ¡No podemos encerrarnos y esperar a que entre!

― ¡¡Pero no tenemos opción!! ― Gritó entre el enfado y la desesperación, al tiempo que estiraba la mano para tomar a Ankyara del antebrazo, con la intención de jalarla en la dirección que sugería.

Ella no se esperaba eso… y el movimiento estuvo a punto de hacerla caer por las escaleras, pero consiguió solo bajar dos escalones, a la altura en la que él estaba, al tiempo que se giraba para quedar totalmente de frente a él, recargando la espalda en el barandal, con la esperanza de que no estuviera tan oxidado que cediera al instante por lo que estaba a punto de hacer. Con fuerza se apoyó bien entre el barandal y su pierna derecha, y flexionó la izquierda justamente al frente para apoyar el pie de lleno en el estómago del incauto, que al instante salió despedido con fuerza contra la pared.

― Te haré un favor… ― Pronunció con seriedad, convencida de que era cierto, y al instante le disparó en la cabeza, esparciendo pedazos de su cráneo y cerebro en la pared. Rápidamente dirigió su mano a un objeto que ya había visto pender de su cinturón para tomarlo, justo antes de que el cuerpo inerte comenzara a rodar escalinata abajo. ― Además… me estorbas. ― Concluyó sin pestañear.

Un leve vistazo hacia abajo, le confirmó que la extraña mutación estaba solo un par de pisos más abajo, pero esperaba que el cadáver aún fresco llamara su atención. Al llegar a la azotea del edificio, cerró la puerta haciendo el menor ruido posible y examinó sus opciones, se imaginaba cual era la salida, pero… tenía esperanza de hallar algo más, aunque no fue así. Con recelo miró el borde del edificio, la calle era bastante estrecha y creía poder saltar al edificio del otro lado, pero no por eso sonaba menos riesgoso… Echó un último vistazo a la puerta detrás de ella que aún estaba cerrada, podía escuchar claramente al descarnado ser devorando al último humano que había visto. Tomó impulso de unos cuantos pasos y saltó al otro lado…

El avance por las azoteas hasta que una escalera de emergencia la llevó de nuevo a tierra firme, ocurrió sin mayores contratiempos, ignoraba si el mutante se habría dado por vencido, pero por ahora si parecía esta sola. Y muy pronto llegó al sitio que quería, una entrada del metro en una estación que le era conocida, sabía que las luces de emergencia aún debía funcionar, así que aunque sonaba imprudente, era un camino viable.

Se acercó a la puerta que visiblemente estuvo cerrada en algún momento, y ahora se veía forzada para dejar un pequeño espacio a la derecha, sólo lo suficiente para que alguien pasara sin demasiada comodidad.

El interior, iluminado tenuemente, se veía pacífico.

― Al menos es un buen inicio…

Llegó al borde del andén echando un cauteloso vistazo al interior del túnel, y tras un pesado suspiro, saltó a las vías para internarse en él… Solo había avanzado por algunos minutos, cuando la luz proveniente del andén se hizo mínima, y las pequeñas lámparas dispuestas a lo largo del túnel estaban tan alejadas unas de otras, que no serían suficiente para advertir de algún peligro a tiempo, así que era momento de utilizar el objeto que había arrancado del cinturón; una lámpara de mano.

Se detuvo tratando de estar lo más a la derecha que le fuera posible, no le agradaba estar en medio de la nada, y la prendió apuntando al frente. Pero en cuanto levantó la mirada algo la hizo dar un salto hacia atrás, tal vez había estado demasiado confiada en su suerte… el sonido de peso sobre una superficie metálica, delataba que algo estaba bajando hacia allá por una de las entradas de mantenimiento; no era el licker, definitivamente su peso haría un sonido más estruendoso, pero eso no significaba que no pudiera ser algo muy malo… los crawlers, no eran tan listos.

Extinguió su luz y se quedó inmóvil, tratando de pensar cuál era el siguiente paso… cuando otra luz se prendió hacia ella… a esa distancia y por el ángulo, no creía que pudiera verla, pero eso la hizo preguntarse si “eso” estaría vivo, no sabía si algún tipo de zombie hubiera podido aprender a usar una lámpara, no lo creía, pero había visto demasiadas cosas extrañas. Dejando su luz apagada, caminó hacia allá con suma cautela, tratando de que las piedras bajo sus pasos no hicieran ruido y de mantenerse entre las sombras, al menos hasta que la cercanía de unos dos metros, la hizo quedar justo enfrente.

― Entrar aquí es una extraña elección… espero que lo que te sigue, no esté a punto de hacerlo también. ― No se oía muy amigable. No lo podía ver claramente a causa de la lámpara que apuntaba en su dirección, pero supo por la silueta, que se trataba de un hombre bastante fuerte. ― Y tengo que mencionar, que me molesta que me ilumines directamente. ― Justamente al terminar la frase, un sonido proveniente en el andén cercano interrumpió su presentación… No era claro de qué se trataba, sólo movimiento, tal vez pasos… ― Tenemos que avanzar.

No había marcha atrás, ahora el camino por el túnel no sólo era una elección, sino la única opción. Pasó al lado del extraño, imaginándose que él también avanzaría, pero no le dio mucha importancia; reconocía que encontrar a dos personas el mismo día, era extremadamente inusual, así que esperaba que él fuera diferente.

Por ahora estaban a suficiente distancia para que lo que sea que estuviera allá, no lo viera aún, pero si no ponían distancia pronto se hallarían atrapados en medio de la obscuridad.
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Re: Buena fortuna... mala fortuna ( Ankyara )

Mensaje por Ashton Rake el Vie Jun 17, 2011 7:57 am

A cada momento se convencía mas de que entrar en el túnel del metro no era la mejor elección, aunque el mayor problema radicaba en que luego de la persecución de hace un momento, en la cual al final, el resto de rutas de escape se vieron bloqueadas por grupos bastante numeroso de zombies, esta se convirtió en la única opción, por lo menos podía estar seguro de que los crawler no lo podrían seguir... ahora solo restaba averiguar las sorpresas que este sitio le tenía reservadas.

Y la primera de esas sorpresas no tardó en aparecer, fue un destello de luz, el cual supuso que provenía de una linterna ya que según lo que recordaba, las lamparas que iluminaban el túnel, se encontraban mucho más arriba. A ese momentáneo destello, le siguió el sonido de pasos bastante sigilosos, los cuales seguramente no habrían sido escuchados en lo absoluto si el suelo de esta zona no se encontrara cubierto de piedras se tallaban levemente entre si ante la presión de un peso sobre ellas.

No podía descartar por completo la presencia de algún no muerto, aunque el destello de luz sugería la presencia de alguien vivo... pero lamentablemente en un escenario como este, eso no aseguraba que se tratara de buenas noticias, ya muchas veces durante el tiempo transcurrido desde el inicio de todo esto, vio a sobrevivientes deshaciéndose de otros para poder quitarles sus pertenencias.

La buena nueva, era que no debía regresar al sitio del que salió huyendo minutos antes para cambiar la linterna, ya que una vez tuvo las baterías en su sitio, encendió sin ningún problema, permitiendole iluminar el espacio que se encontraba frente a él para poder ver que o quien se aproximaba. Se encontró entonces con una silueta de forma humana, la cual realizaba movimientos muy fluidos y a pesar de estar tratando de no hacer ruido era rápida, pues cuando el le puso la luz encima, ya se encontraba a un par de metros de él.

Era una mujer joven, a simple vista parecía tener unos veinte años y con el cabello de color negro, pero el exceso de luz y la falta de tiempo no le permitieron ver mas detalles acerca de ella. Al instante siguiente, la voz de la joven se escuchó en aquel lugar completamente inundado por el silencio, en un tono muy poco amigable cabe mencionar, pero era lo que podía esperar en una situación como esa, por lo menos lo único hostil fueron sus palabras y no las acciones, eso si sería un problema.

-Una extraña elección... si, opino exactamente lo mismo, tanto que estaba seguro de que sería el único inconsciente que la tomaría.

Le respondió en un tono bastante desenfadado mientras bajaba su mano, para que de esa manera la luz de la linterna no le molestara en los ojos a su interlocutora, la primera que tenía en varios meses por cierto. Parecía estar divertido por la situación y sobre todo la manera en que la chica actuaba, diciéndole tan directamente ese tipo de cosas que la mayoría suele intentar expresar con cortesía, algo como “por favor no me ilumines directamente”.

-No te preocupes, dudo que mis “admiradores” puedan seguirme por la ruta por la que entré. Fue entonces cuando un sonido proveniente de la dirección de la que seguramente venía la joven llamó su atención. -Pero parece que los tuyos son aun más persistentes... eso debe ser una verdadera molestia. Aun hablaba medio en broma, después de todo, preocuparse más de lo necesario solo complicaba las cosas, lo mejor era tomar todo con filosofía y solo asegurarse de actuar adecuadamente cuando fuera necesario.

Lo siguiente no tenía ni que decírselo, sabía que entre mas tardaran en avanzar, las probabilidades de que una de esas aberraciones, o peor aun, un grupo de ellas les cerrara el paso y ahora si, no contaban con una gama muy amplia de opciones como para considerar una ruta alternativa. Solo esperó que ella diera los primeros pasos, a pesar de que parecía estar despreocupado, no era tan tonto como para darle fácilmente la espalda a una persona que recién acababa de conocer.

No apagó la linterna, definitivamente moverse en medio de una oscuridad casi total no parecía lo mejor que pudieran hacer, en su experiencia, que para este momento ya no era poco, la enseñó que algunos permanecían bastante quietos mientras una presa aparecía, además de que algunos otros parecían ser lo suficientemente listos como para acechar, así que debían estar atentos hasta a los detalles mas mínimos.

Avanzaba con paso bastante firme, pero tratando de hace la menor cantidad posible de ruido para alertar a la menos cantidad posible de ellos sobre su presencia. Aun mantenía el cuchillo bien afianzado con su mano derecha, preparado para cualquier eventualidad, pero sin mostrarse tenso, confiaba bastante en sus reflejos, por otra parte, ocasionalmente miraba de reojo a su nueva e inesperada compañera, parecía confiable, al menos con respecto al hecho de que saltaba a la vista que sabía como defenderse.

-Por cierto, debo decir que no tengo idea de donde estamos, no tuve tiempo de averiguar cual era la estación mas cercana a la entrada que utilicé...

Como era de esperar por la forma de actuar despreocupada que asumió como resultado de los acontecimientos ocurridos desde el inicio de la catástrofe, Ashton solía dejar muchas cosas a la suerte, pues los planes no siempre salían como lo deseaba y en esas circunstancias solo quedaba confiar en que las circunstancias le favorecieran y aprovechar las oportunidades... eso se traducía en que ahora solo planeaba vagar sin rumbo fijo hasta que encontrara una salida que calculara estuviera lo suficientemente lejos de la zona en que muy probablemente los zombies que le persiguieron aun estarían reunidos.

Volteó a mirarla, ahora directamente, esperando alguna replica y aun algo divertido por el cinismo empleado para darle a entender su falta de un plan b, pero probablemente ella si tuviera algúno antes de bajar aquí o contara con mayor conocimiento de la red de túneles por los que avanzaba el subterráneo.

El ambiente en el interior de este lugar era bastante pesado, la humedad acumulada durante todos los años de abandono, unidos al hedor proveniente de los cuerpos, algunos capaces aun de moverse, otros no que seguramente se encontraban aun descomponiéndose en varios puntos, ahora le hacían parecer similar a una cloaca. Pero no era solo eso... había algo que le molestaba aun más que la pésima escenografía, desde hace un rato, no podía evitar tener la sensación de que alguien los observaba.
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Re: Buena fortuna... mala fortuna ( Ankyara )

Mensaje por Ankyara Youngblood el Dom Jul 17, 2011 9:22 am


― Lo son… siempre resultan una verdadera molestia. ―
Respondió desenfadadamente pero con reserva, al tema de los “admiradores”, sin reflexionar en algo que un segundo después llamó su atención; ¿eso había sido una broma?... Definitivamente no era común poder entablar conversación con otros humanos, pero bromear de manera tan espontánea… eso ni recordaba haberlo hecho desde que había más vivos que muertos en las calles.

Avanzó por el túnel esperando que la siguiera, la verdad es que ese instante no le preocupaba en lo más mínimo la presencia del extraño, no creía que pudiera ser una amenaza al menos por ahora, cualquiera que estuviera aún en sus cabales tendría toda su atención en el hecho de que en cualquier momento podía ser comido de manera lenta y muy dolorosa, dándole total prioridad a buscar un sitio seguro.

Guardó su lámpara en el pequeño maletín café obscuro que se había procurado hacía algunos días, al saquear lo que quedaba de una casa; no tenía caso gastar sus baterías si el extraño que por ahora iba con ella, ya iluminaba el camino. En su lugar, desenvainó la espada que permanecía firmemente asida a su espalda; en un ambiente de tan poca visibilidad y ante la posibilidad de darse cuenta de la presencia de un infectado cuando estuviera demasiado cerca, un arma de fuego no resultaba una buena opción. El sonido del roce del metal al separarse de su funda, fue lento en afán de no llamar la atención.

Al principio Ankyara se había adelantado algunos pasos con el fin de demostrar seguridad, pero poco después había bajado levemente la velocidad para que él quedara a su paso e iluminara mejor el túnel. Él estaba a su derecha a unos dos metros de distancia, por simple costumbre ella no se acercaba mucho a nadie, aunque ahora ya aquel hombre sostenía la fuente de luz planeaba no alejarse tanto.

Estaba concentrada en aquellas divagaciones, cuando su frase la tomó un poco por sorpresa, no por la pregunta, si no por una idea secundaria al respecto. Volteó a verlo intentando notar los detalles que antes había omitido por la luz que la enceguecía, aunque ahora entre las sombras no tenía mucho más éxito, sólo podía ver su silueta y por instantes algunos rasgos de su rostro. Lo que si era obvio es que era algo más alto que ella, unos diez centímetros, estimó.

― ¿Vas a algún lugar en especial?... ― Por alguna razón sonó más relajada que de costumbre, hasta un poco sarcástica. Y agregó con algo de arrogancia, satisfecha por la parte de su personalidad que demostraría. ― Afortunadamente sé exactamente en dónde nos encontramos, ahora mismo estamos muy cerca del centro, en Leicester, y nos dirigimos al norte de la ciudad. ― Se preciaba de ser increíblemente previsora y meticulosa con cada movimiento, para la joven nada era dejado al azar, todo tenía que ser planeado, estimado y pronosticado con anticipación, así había sido siempre. Inevitablemente le pareció bastante divertido que su acompañante no tuviera ningún plan. Le sonrió tenuemente, pero amigable, al encontrar su mirada; sin duda era un cínico.

Después de un instante devolvió la vista al frente sin cambiar el gesto y continuó. ― Dentro de poco llegaremos a Earl's Court pero no creo que sea una excelente noticia… como sabrás, esa estación es un sitio de entronque, así que en varios puntos hallaremos otros túneles que desemboquen en éste… ― Aún no terminaba de hablar cuando la sensación de ser observada la obligó a voltear sobre su hombro, sin detener el paso. Ankyara siempre era desconfiada, pero ahora ese sitio, la hacía tener un muy mal presentimiento. ― sólo esperemos que sean igual de “pacíficos”.

Por reflejo acomodó mejor los dedos entorno a la empuñadura de su arma y después de otro fugaz vistazo a su interlocutor, devolvió la atención al frente.

― ¿Hace cuánto tiempo que no encontrabas a alguien vivo? ― No pudo evitar preguntar, y no sólo por la curiosidad que le causaba saber que tan feliz estaba de verla, sino porque era algo que siempre hacía. Según ella, ese era un indicador de cuantas personas vivas quedaban en el mundo, una simple forma de estimar la población actual, que cada vez era menor.
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Re: Buena fortuna... mala fortuna ( Ankyara )

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