Kiss Me Undead
¡Bienvenido a Kiss Me Undead!
Este sitio es un foro RPG ambientado en un mundo repleto de zombies ¿Te atreves a participar?

Alguans zonas del foro son únicamente para usuarios, si deseas experimentar todo lo que este sitio tiene para ofrecer, regístrate.

Cualquier comentario, duda o sugerencia, puedes usar sin necesidad de registrarte el Libro de Visitas

La hora de la caza

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

La hora de la caza

Mensaje por Dark Angel el Sáb Ago 14, 2010 11:15 am

Uno... dos... tres... cuatro... cinco. Podía contar hasta cinco zombies. Aparentemente no eran más que Crawlers básicos (me seguía pareciendo un tanto extraño clasificarles por diferentes tipos de nombres, pero al menos de este modo podría llegar a considerar a algunos más peligrosos y a otros menos), pero ni siquiera por ese entonces (una época que fue muy vasta para mi) era lo suficientemente estúpido como para no considerar que podía haber algún enemigo extraño entre ellos. No se diferenciaban tanto los unos de los otros, y no era raro encontrarles juntos... en algunos casos. Tras dedicar una mirada de observación, volví a esconderme tras el grueso truenco del árbol que me cubría por completo. Mi mano se deslizó hacia el pantalón, de donde sustrajo una de esas dos silenciosas pistolas que siempre llevaba conmigo. A continuación, cerré los ojos un instante. Mi corazón estaba latiendo a un ritmo algo fuera de lo normal... demasiado rápido. Eso era debido a que no me sentía del todo tranquilo frente a unos enemigos como esos, quienes una vez te ven no piensan en otra cosa que no sea en avalanzarse sobre ti y comerte, o por defecto matarte de la manera más cruel y dolorosa que jamás haya sido posible imaginar. A pesar de ello, no era difícil que volviera a recobrar la calma... me bastaba con cerrar los ojos. Y así entraba en un mundo distinto. La oscuridad era el elemento que me rodeaba a un lado y a otro, en todas las direcciones, mientras el silvar del viento y los pesados pasos de esos cinco zombies eran los únicos sonidos que podía escuchar cerca de mi. También sentía como a mi alrededor, aquella brisa eólica hacía que algunas hojas de árboles cayeran de sus copas, inevitablemente, precipitándose sobre el polvoroso suelo, algunas incluso permitiéndose acabar residiendo en el lago. Los pájaros formaban sus nidos en la altura de estos árboles, y en ocasiones también se veían molestos por fuertes vientos... pero no por un viento ligero como el que circulaba el lugar en ese momento. Y así podía volver a conseguir esa frialdad y esa perfecta tranquilidad que me solían caracterizar, ralentizando mi corazón y controlando sus latidos como o deseaba llegar a hacer. Y cuando sentí esa ralentización, volví a abrir los ojos, al tiempo que desenfundaba mi segunda pistola. Era la hora de repartir lo que se daba... muerte y dolor.

Salí de mi escondite (como ya mencioné solo era un árbol que me ocultaba) como un suspiro, disparando en el acto las dos armas que residían en mi mano (con silenciador siempre colocado) y logrando derribar a dos de los cinco monstruosos seres con sendos golpes perfectamente calculados en la cabeza. Sin embargo, los otros tres fueron alertados al ver como sus dos compañeros caían al suelo, saliendo todos ellos disparados en diferentes direcciones: uno hacia la derecha, otro hacia la izquierda y otro hacia el frente. No me fue difícil moverme con perfecta sutileza y agilidad para poder conseguir nuevamente un buen punto desde el que disparar al de la derecha y al del frente. Nuevamente, mi pistola fue disparada, siendo el segundo zombie mencionado eliminado en el acto, pero pudiendo evadir la muerte el primero de ellos gracias a que la bala que estaba predestinada a su muerte impactó contra un árbol, evitando que el zombie saliera herido. No hizo falta más que un segundo disparo para que mi enemigo cayera al suelo con otro disparo en la cabeza. Me iba a girar para buscar al último de ellos, mas fui sorprendido por un poderoso grito que llegó a entrar por mis oídos, obligándome a encojerme y a llevar ambas manos (con las pistolas aún aferradas) a los oídos, tratando instintivamente de tapar mis sentidos auditivo. "Mierda.-fue lo primero que pensé- Un Howler...". Debía dar gracias a que mi "amigo no-muerto" se encontraba a cierta distancia de mi, lo que había hecho que el poder de su grito no fuera tan impactante como en otras ocasiones podría haber sido, y aún así casi había logrado aturdirme (sin que yo hubiera sido capaz de librarme del inminente dolor de cabeza que me acechó a continuación). Sin más, un segundo después pude ver como el zombie corría hacia mi desesperadamente, a una velocidad media-baja. Tuve tiempo para reaccionar, colocándome de espaldas al zombie (estoy de cuclillas, con las manos tocando el suelo), dejando caer mi peso sobre las manos al frente y levantando ambas piernas para que impactaran con sendas patadas de destacable potencia sobre su torso, haciendo que retrocediera inminentemente. Pude observar que estuvo apunto de disparar, pero sin embargo, yo fui más rápido. Permití que todo el peso fuera cargado tan solo sobre una de las manos, levantando la otra y disparando contra su cabeza en el acto, produciendo un inminente retroceso (por parte del zombie) instantáneo, y tras este, la caída al suelo. Cinco de cinco... no estaba mal.

No pude aguantar mucho tiempo cargando todo mi peso en la mano izquierda (era la que había quedado como punto de apoyo), por lo que debí volver a posicionarme y recuperar el equilibrio, levantándome y quedando en pie, de cara al zombie caído. En un solo segundo guardé las pistolas, para pasar a continuación a desenvainar una de mis espadas, las que aún se encontraban a mi espalda. Me acerqué lentamente al último de los zombies que habían sido avatidos, deslizando la espada por su cuello y cortándole la cabeza inminentemente. Observé si su cuerpo (antiguamente humano) poseía algo de valor: una cartera, objetos, armas... viéndome sorprendido por la insatisfacción de no hallar nada que fuera de utilidad. Sin demora, me dirigí a los otros zombies derribados (siempre con cuidado, nunca se sabía cuando se encontraría algún otro enemigo que saltara al acecho), cortándoles a todos ellos la cabeza y obteniendo el mismo resultado en mi búsqueda que el que había tenido con el primero de ellos.


-Mierda... cinco de cinco... ¿Pero para qué me ha servido?-musitaba para mi mismo.-Todo libre...-diría, esta vez dirigiendo mi voz a un micrófono que parecía salir de un aparato electrónico, el cual también estaba conectado a uno de mis oídos mediante un auricular.

Con decepción, tras acabar el proceso en el último zombie, volví a darme la vuelta, aún con espada en mano y observando a un lado y a otro para ver si hallaba algún otro enemigo a la vista, cosa que no logré. Al verme solitario en aquella zona del parque, volvi a enfundar mi espada, suspirando hondo y volviendo a andar tranquilamente. Siempre me movía mirando a un lado y al otro, al igual que al frente, uno debía ser avispado y estar en alerta si deseaba sobrevivir en un mundo como el que nos había recibido entre su seno. Muchas veces los zombies eran estúpidos y sin cerebro, siendo fácilmente destruídos, pero también existían los casos en los que los malditos y pútridos seres desarrollaban una especialidad inteligencia o unas capacidades extraordinarias, como la que había demostrado tener el Howler (si, ese grito que había creado el aún permanente dolor de cabeza). No eran muchos los capaces de hacer cosas así... lo sabía... pero sin embargo no dejaban de ser peligrosos, enemigos a los que tener en cuenta. Mi mente comenzaba a vagar en esos pensamientos, siendo apenas consciente del grutural grito (no un grito doloroso y agudo como el de los Howler, si no uno más bien salvaje y grave) proviniente de mi espalda. Conocía ese grito... sádico... macabro... no hizo falta ni que me girara para poder descubrir la procedencia de aquel grito. Me giré bruscamente volviendo a desenvainar mis pistolas, y empezando a disparar con ambas instantáneamente hacia la dirección en la que se movía celéricamente esa casi borrosa figura, la cual se acercaba a mi inminentemente.


-Tch...-fue todo lo que dije inicialmente hacia el auricular- Es un Berserker, pido refuerzos, coordenadas 37.36 norte 4.38 oeste. ¡Rápido!
avatar
Dark Angel

Mensajes : 6
Fecha de inscripción : 06/07/2010

Datos
Apodo: Dark Angel
Alianza:
Ocupación:

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La hora de la caza

Mensaje por Gray el Lun Sep 13, 2010 12:50 pm

El cielo estrellado se alzaba sobre su cabeza, al igual que sobre la de todos aquellos seres que en antaño fueran personas como otra cualquiera, aunque sin embargo, ahora, esa humanidad se había marchitado, convirtiéndoles en repugnantes criaturas que vagaban por las calles de la ciudad sin ningún tipo de sentido, solamente impulsadas por el ansia de comer...y de convertir a otros en bichos como ellos.

La noche y la oscuridad inundaban por doquier todo los lugares que se podían habitar, los cuales irremediablemente estaban atestados de estos…‘infestados’. Una fina brisa soplaba por aquel lugar, haciendo acogedora la velada, aunque ésta era un tanto peculiar.

Dos disparos resonaron en algún lugar de aquel cúmulo de árboles, seguido posteriormente por otras dos nuevas ejecuciones. Sin embargo, algo rompió la cadena de sonidos provenientes de dos pistolas, un agudo sonido inundó el ambiente. Un sonido capaz de destrozar los tímpanos y hacerle papilla el cerebro a alguien que se encontrara lo suficientemente cerca de aquel asqueroso bichejo. Tras ese momento, murió.

Finalmente, parecía que no había ningún peligro por la zona…o eso parecía. Seguramente alertado por el sonido de la pistola al disparar, o de los cascos de las balas al caer, o por lo que fuese, un nuevo zombi fue al lugar. Bien podría haber sido uno de aquellos inútiles que solo servían para aumentar el número de balas gastadas, o aquellos que tenías un agujero negro por estómago y que solo sabían escupir bilis, incluso una de esas putas que pinchan. Pero no, aquello que se acercó era algo mucho más temible y peligroso, era el rey de los zombies, a su lado un T-Rex se quedaba en pañales y mamando de la teta de mama pitufo. Si, era un berserker…y ya había divisado a la presa.

Es un Berserker, pido refuerzos, coordenadas 37.36 norte 4.38 oeste. ¡Rápido!

Sonó el auricular, una voz muy familiar pedía que le ayudasen ya que el berserker se acercaba cada vez más a él…y esos hijos de puta son horriblemente rápidos.



Sin embargo, por fortuna de ese chico, una bala salió rápidamente de un arma de precisión, la cual impactó violenta y acertadamente sobre la pierna del zombi, que se precipitó al suelo con un afán más grande del que se había previsto, como si hubiese cambiado sus gustos alimenticios…ahora en lugar de carne comía tierra.

-¡Ala, tocado y para el suelo! Angel, creo que eso te dará un poco de tiempo antes de que vuelva a levantarse. No te preocupes, el vehículo ya va para allá.- esas palabras, captada por el auricular, iban dirigidas al joven que se encontraba inspeccionando los cuerpos de los zombies. Su compañero.

Recogí el rifle y bajé automáticamente de la rama del árbol en la que me encontraba. Debía de cambiar de posición si no quería que aquellos seres supiesen donde estaba, además tenía que seguir controlando a ese velocista en potencia que solo pensaba en comer un poco de carne fresca.

Hacía tiempo que íbamos juntos, ya que nos encontramos por casualidad en algún lugar de la ciudad y, ahora, confiábamos más o menos el uno en el otro, aunque claro estaba, nunca sabías cuando tu amigo iba a ser alguien que intentara morderte a la primera de cambio. Aunque, que más daba.

Tenía que hacer tiempo hasta que el transporte llegase, no sabíamos si iba a tardar mucho o no, sin embargo, algo estaba claro: tras el sonido del rifle dudaba de que quien quiera que estuviese allí no fuese al lugar en el que estaba antes, eso significaba que la supervivencia volvía a empezar…aunque…¿había terminado alguna vez?
avatar
Gray

Mensajes : 17
Fecha de inscripción : 12/08/2010
Edad : 23
Localización : En un mundo solitario.

Datos
Apodo: Hawk Eye
Alianza: Enforcer
Ocupación: Ex-Soldado

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La hora de la caza

Mensaje por Uriel el Lun Sep 13, 2010 5:53 pm

- Es un Berserker, pido refuerzos, coordenadas 37.36 norte 4.38 oeste. ¡Rápido!

-Parece que se están divirtiendo sin mí... será mejor que me dé prisa.

La llave giró en el contacto del coche. El joven mecánico se había quedado en la calle para evitar que los zombies del parque asaltaran el vehículo y tuvieran que abandonarlo. Suponía un recurso importante para la supervivencia. en una calle de una ciudad como aquella, un coche aparcado en una acera no llamaba la atención de los zombies. Había cientos como ese.

El coche se dirigió directo a la entrada del parque. Las puertas, corroídas por la falta de alguien que se encargara de su mantenimiento, se habían roto y aparecían tiradas a los lados del camino, que era lo bastante amplio, al menos en un principio, para la entrada de dos coches. Antiguamente, el camino había estado dividido en una entrada y una salida.


-¡Ala, tocado y para el suelo! Angel, creo que eso te dará un poco de tiempo antes de que vuelva a levantarse. No te preocupes, el vehículo ya va para allá.

-¡Venga, vamos, vamos, vamos!

Los faros del coche iluminaron la zona. Más adelante, la antigua carretera se dirigía a los aparcamientos, mientras que un sendero más estrecho se internaba en el parque. Uriel giró bruscamente el volante en esa dirección, a pesar de que el espacio allí era muy reducido para un vehículo como aquél. Siguió avanzando sin levantar el pie del acelerador, tratando de esquivar los árboles. El retrovisor derecho, que tenía un tornillo flojo que Uriel no había podido apretar aún, rozó un árbol y salió despedido. El mecánico soltó una maldición por lo bajo. Ahora tendría que buscar uno nuevo.

Una figura humanoide apareció tirada en el sendero un poco más adelante, junto a un sonido de disparos casi continuo. Uriel pisó el freno a fondo y tiró de la palanca del freno de mano, pero era demasiado tarde. Ni todos los frenos del mundo habrían logrado detener el vehículo a tiempo de salvar al ser que había allí. Sonó un impacto en la parte frontal del coche, y una cabeza salió despedida hacia delante.

Dos disparos en la parte frontal del coche hicieron comprender a Uriel que lo que había atropellado no era la persona que sostenía las armas, si no su objetivo. Acababa de eliminar un peligroso zombie. El conductor bajó las ventanillas.

-¡Vamos, subid y salgamos de aquí lo antes posible! ¡Por esta vez, os perdono el rayón en la chapa del capó!

Mientras esperaba a que subieran, el mecánico echó un vistazo al indicador de gasolina del coche. La aguja marcaba casi el cero, y Uriel no quería arriesgarse a quedarse sólo con la reserva. La garrafa de gasolina extra que llevaba se le había acabado también hacía tiempo.

-Por cierto... espero que no os importe que pasemos por una gasolinera cuando salgamos de aquí. Esto se está quedando seco, y además necesito reparar el retrovisor y repintar algunas partes del coche...
avatar
Uriel

Mensajes : 10
Fecha de inscripción : 31/08/2010

Datos
Apodo: Uriel
Alianza:
Ocupación: cazador de zombies-mecánico

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La hora de la caza

Mensaje por Dark Angel el Dom Oct 03, 2010 5:05 pm

A aquello si que se le podía llamar eficiencia. Apenas unos segundos después del reclamo de refuerzos, mientras yo mismo aún me limitaba a esquivar los árboles a mis espaldas y evadir al zombie que se me acercaba peligrosamente, una bala impactó de lleno en le pierna del enemigo, haciéndole caer inevitablemente. Como simple reacción, aprovechando su instante de inmovilidad, adelanté ambas manos y sendas balas fueron a parar a la cabeza del maltrecho no-muerto, perforándola tan solo levemente dada la resistencia del cráneo enemigo. Musitando maldiciones entre mis labios, me preparé simplemente para realizar un salto hacia adelante, impulsándome al tiempo que en mi rostro aparecería con un claro gesto de tensión, preparándome para descargar una patada de potencia abrumante sobre la propia nuca del putrefacto, siendo capaz probablemente de descabezarle. Mas no hizo falta. La enorme figura que apareció a lo lejos en la brevedad de unos instantes, no era esta vez la figura de un monstruo, o al menos no de un no-muerto. Incialmente, me sorprendió levemente, obligándome a rectificar mi futuro impulso para no ser atropellado por su figura, y retrocediendo (nuevamente instintivamente) unos pocos pasos más. Sin duda, aquel motor que rugía famélico, era el de algún tipo de automóvil, el cual podría avasallarte con solo pasar por encima de ti... creo que hice bien al no dejar que lo hiciera, si no lo hubiera hecho probablemente habría quedado peor que un niño de tres años siendo atropellado por un camión gigantesco en medio de la carretera... no, no habría quedado mucho mejor.

En todo caso, el zombie ya se levantaba de nuevo, a lo que yo reaccioné volviendo a alzar mis pistolas y disparando nuevamente a sus pies, haciendo que una vez más cayera y perdiera el equilibrio, para ser a continuación atropellado por aquella monstruosa criatura que se alimentada de combustible, gasolina, concretamente. Con una mirada al interior del coche pude ver como el conductor quedaba ligeramente sorprendido al ver como la cabeza del zombie atropellado salía despedida hacia delante: sin duda no esperaría llegar a atropellarle. pero, lo que pude ver por los retrovisores (que por cierto, estaban tremendamente sucios, muestra de un gran deje por parte del dueño del automóvil) hizo que el pelo se me erizara y que saliera disparado de inmediato hacia el interior del coche, saltando de inmediato y sin dignarme a abrir la puerta, un gran salto me sirvió para impulsarme, colocando mis piernas al frente y realizando algo semejante a una patada del más típico estilo de película de Kung fu. Sin problemas, el cristal del coche cedió ante la fuerza del impacto, permitiendo que mi cuerpo esbelto y delgado entrara de inmediato por la ventana (y no por la puerta) del copiloto, haciendo que el interior del coche se viera inundado por un baño de pequeños cristales. Sin duda, mi "compañero y amigo" haría que le pagara aquello... pero me temo que en ese momento no era lo más importante a tener en cuenta.


-¡¡¡Arranca, joder, arranca, arranca!!!-en lugar de gritar, hablaba con un tono de voz muy imponente, casi entre dientes, sin dejar de mirar durante un solo segundo el retrovisor que, por suerte para mi, había salido intacto ante mi dinámica entrada.

Por el mismo, a lo lejos, se podían observar una serie de pequeños cuerpos que, a ritmo de atleta olímpico, se acercaban segundo a segundo al lugar en el que estaba estacionado el coche. Era imposible contarlos rápidamente y determinar el número exacto de seres que eran... pero sin duda, eran los suficientes como para temer, ya que se les podía observar formando una fila de varios metros de largaria, tanto a lo ancho como a lo largo. Como es evidente, algunos iban más avanzados y otros retrasados, por lo que no se veían como una masa putrefacta perfectamente organizada, tan solo como una masa putrfacta y furiosa, a la par que hambrienta. Saqué la cabeza por el coche y dirigí una mirada hacia atrás, de modo que pudiera calcular con más facilidad la distancia que nos dinstaba de los monstruosos seres. Sin embargo, en apenas un instante, sendas manos se aferraron con fuerza a mi cuello, tratando de tirar hacia arriba y sacarme del coche, o bien acercarme al sujeto para que me pudiera dar un buen "chupetón". Mi reacción instantánea fue la de soltar una de las pistolas, sacar un cuchillo de la parte derecha de mi pantalón y cortar aquellas manos descompuestas con un simple y certero tajo. Seguidamente, dejé caer mi espalda sobre la ventana invisible (sobre el marco de la misma), mirando hacia arriba y disparando de inmediato la segunda de las pistolas que traía conmigo, la que no había dejado caer. La bala impactó de lleno en el cráneo del zombie atacante e hizo que cayera de lo alto del coche. A pesar de ello, aún pude observar como otros dos pares de ojos me observaban con una perturbante mirada carmesí. Ni siquiera el dolor que me recorría la espalda por los múltiples restos de cristales que habían quedado en mi espalda hicieron que reparara en ellos, limitándose a aumentar mi adrenalina y a hacer que volviera a entrar el cuerpo al interior del coche, apenas un segundo antes que el segundo par de manos se avalanzara sobre mi cuello.

-¡¡¡Vamos ya, joder, acelera!!!

Esta vez, mi grito si que fue notorio. Quizá fuera en parte por la adrenalina que recorría mi cuerpo... quizá por los dos bichejos que teníamos sobre el techo del coche... o quizá por los centenares de zombies que se encontraban ya a menos de diez metros de nosotros. El caso es que, por primera vez en largo tiempo, perdí los estribos y grité.
avatar
Dark Angel

Mensajes : 6
Fecha de inscripción : 06/07/2010

Datos
Apodo: Dark Angel
Alianza:
Ocupación:

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La hora de la caza

Mensaje por Gray el Dom Oct 03, 2010 6:53 pm

La noche iba entrando cada vez más, sumiendo todo en una oscuridad casi profunda, suavemente contrarrestada por la escasa luz que despedían algunas de las farolas que todavía se encontraban en funcionamiento.

Observaba atentamente, mediante el uso de la mira telescópica que se encontraba acoplada al rifle de precisión, la escena que se desarrollaba algunos metros de distancia de la posición en la que se encontraba.

Su compañero, Angel, había logrado escapar de las garras de aquel pútrido y desecho zombi, claro estaba, gracias a la intervención del joven. Sin embargo, parecía que aquel maldito y asqueroso bichejo inmundo quería más. Todavía seguía pensando que a esos seres le ponían cachondos las cosas metálicas pues, aunque recibieran un tiro en sus mismísimas partes, lugar innombrable en un relato como éste, seguían moviéndose…¡que ansia tenían los cabrones!

Pero debía moverse, si algo había aprendido antes de que todo esto ocurriera, había sido el concepto de cambiar de lugar después de un disparo, hubiera acertado o no. Así que, una vez más, siguió los consejos de sus ya muertos instructores. Ya bajado de la rama del árbol, se dispuso a dirigirse hacia otro cuando, de forma inesperada, un auto pasó cerca de él. Era lo que andaba esperando, el vehículo, el trasto con ruedas que los sacaría de allí.

Rápidamente, sin pensarlo dos veces, se colgó el rifle al hombro y le siguió, acarreando todo el peso que su arma le suponía. A un ritmo constante, anduvo en dirección al coche, mientras que sus ojos observaban como éste atropellaba al zombi al que le había volado la pierna con anterioridad.

Sin embargo, antes de llegar divisó un par de bichos en lo alto del techo y, haciendo gala de sus habilidades, se descolgó el rifle, al tiempo que se tumbaba sobre el frío y duro suelo y, lentamente, apuntaba. De dos certeros tiros derribó a aquellos seres, tirándoles del lugar en el que se encontraban.

Giró la cabeza, para observar algo aterrador. Una gran cantidad de zombies se acercaban al ritmo propio de ellos. No sabía que clases podían haber en aquella gran aglomeración, pero no estaba con la labor de quedarse para comprobarlo.

Nuevamente, Gray acopló el arma al lugar en el que hacía escasos minutos se encontraba, volviendo a reanudar su carrera hacia donde estaban sus compañeros. Pero la vida no es tan fácil, pues un par de crowlers se acercaron a él, antes de que pudiesen estar a menos de cincuenta metros de distancia de su persona, desenfundó sus dos pistolas, disparando a la cabeza de esos dos estúpidos y asquerosos seres come-carne.

Finalmente había llegado al vehículo y, sin pararse demasiado, abrió la puerta trasera y lanzó el rifle a los asientos, tras el arma, fue él. Rápidamente se sentó, al mismo tiempo que cerraba la puerta y disparaba a otro más, no permitiría que nadie carente de vida y que solamente pudiese murmuran una sílaba entrara allí.

-Venga, estoy de acuerdo con Angel, arranca ya.- dijo, manteniendo todavía un poco la calma, la escasa que le quedaba. En ese momento observó el cristal roto y pudo hacerse la idea de que había ocurrido.- Por cierto, menuda entrada dinámica, tío.
avatar
Gray

Mensajes : 17
Fecha de inscripción : 12/08/2010
Edad : 23
Localización : En un mundo solitario.

Datos
Apodo: Hawk Eye
Alianza: Enforcer
Ocupación: Ex-Soldado

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La hora de la caza

Mensaje por Uriel el Lun Oct 04, 2010 10:24 pm

Uriel creía que todo iba perfectamente: había llegado a tiempo de salvar a sus compañeros y de acabar con uno de aquellos zombies... Pero ya era hora de irse.

Al detenerse tan en seco, el motor falló. Lo único que tendría que hacer era volver a arrancar, así que no era tan preocupante, de todas formas tendrían que subir Gray y Angel...

Claro que no esperaba que se les echase encima aquella horda. En cuanto vio a Angel entrar de aquella forma, empezó a sospechar que algo no iba bien. Pero no pensaba que pudiera ir tan mal hasta que sacó su escopeta por la ventana y apuntó hacia atrás. En seguida le dio prioridad a arrancar el vehículo y salir de allí en cuanto estuvieran todos en vez de acabar con la amenaza.

La llave giró en el contacto y el motor comenzó a funcionar, pero se vino abajo y Uriel tuvo que parar y volverlo a intentar, de nuevo sin resultado.

-Joder, mierda… primero queda poca gasolina y ahora la jodida batería va y se gasta… ¡vais a tener que encargaros de esos putos cabrones hasta que pueda solucionar esto de alguna forma!

Uriel miró a su alrededor. Las herramientas que necesitaba estaban en el maletero, pero no pensaba arriesgarse a salir para buscarlas. Por otro lado, la batería estaba en el capó, y de todas formas no tenía con qué sustituirla. Entonces se le ocurrió una cosa.

Lo que necesitaba, básicamente, era transmitir una corriente de energía eléctrica al motor, para que empezara a bombear la gasolina y a quemarla. En realidad bastaba con que aguantase unos segundos, pues una vez que el motor funcionase, la dinamo que el propio coche poseía produciría suficiente energía para mantener el proceso e incluso podría recargar algo de la batería. Los cables que conducían esta electricidad eran los mismos que unía la llave al girar, y mientras los cables estuvieran separados no se transmitía la energía. Por eso era tan fácil hacer un puente para arrancar un coche sin la llave. Sólo necesitaba una fuente de energía que sirviera para aquello…

Sacó su walkman del bolsillo. Las pilas eran nuevas, las había cambiado el día anterior con el último par del paquete que obtuvo en una tienda de la ciudad, y sólo las había usado para entretenerse mientras estaba solo en la calle con el coche aparcado. Aun así, si su idea funcionaba, se acabarían, y no tenía otras… era una difícil decisión para él…

-¡¡¡Vamos ya, joder, acelera!!!

El grito de su compañero lo devolvió al mundo real. Estaban siendo atacados, no era el momento de ponerse a pensar en la música. Ya obtendría pilas nuevas en la gasolinera a la que tendrían que dirigirse. Golpeó la parte inferior del volante con la culata de su pistola, partiendo la tapa de plástico. En seguida encontró el cable que venía de la batería y el que se dirigía al motor, y partió el primero de un tirón. Luego, desmontó el walkman con la misma técnica, con cuidado de no dañar el CD, y utilizó el porta pilas y dos cables para hacer un puente con el cable que había roto antes. El conjunto quedó colgando del volante, pero serviría. En ese momento, entró Gray.

-Venga, estoy de acuerdo con Angel, arranca ya. Por cierto, menuda entrada dinámica, tío.

-Sí, casi lo tengo, había un problema con la batería, le he tenido que hacer un puente. Vamos a ir a una gasolinera a repostar, espero que no os importe.

Giró la llave y esta vez el vehículo arrancó sin problemas, tras lo cual pisó a fondo el acelerador. En cuanto estuvieron a salvo, arrancó de un tirón las pilas, las tiró al suelo y volvió a enganchar el cable como estaba al principio, sin dejar de conducir.

[continúa en la gasolinera]
avatar
Uriel

Mensajes : 10
Fecha de inscripción : 31/08/2010

Datos
Apodo: Uriel
Alianza:
Ocupación: cazador de zombies-mecánico

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La hora de la caza

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.